¿Quién fue?

Charles Chaplin

Un genio sin palabras

Su bombín, su bigote y su bastón llevan más de un siglo siendo imagen universal del cine. Tras ellos se encuentra Charles Chaplin, un creador muy especial que se ganó, como nadie, el corazón de todos los públicos. Y todo ello sin decir ni «mú». Porque la emoción y la ternura no necesitan palabras.

Hace muchos años, más de 100, llegó a Hollywood un joven actor. Venía de Londres y tenía un gran talento para hacer payasadas y hacer reír a la gente, aunque su vida no había sido precisamente alegre: su padre murió siendo él bastante pequeño y su madre pasaba largas temporadas encerrada en el hospital por culpa de una enfermedad mental. Charles y su hermano tuvieron que aprender a vivir solos desde muy pequeños y, alguna vez, fueron separados de su madre y llevados al orfanato.

Charles había crecido en el teatro donde su madre trabajaba como actriz de variedades (un espectáculo que mezcla teatro, risas, canto y baile) y donde él aprendió a actuar observandola a ella y al resto de los actores. Pronto él mismo empezó a trabajar como actor. Un día, la compañía de teatro en la que trabajaba se fue a Estados Unidos a actuar. Como era muy bueno, la gente del cine se fijó en él y le contrataron para hacer películas. Las películas que se hacían entonces eran mudas, muy cortitas y casi siempre “de risa” con carreras, caídas, persecuciones y peleas a tartazo limpio. Se llamaban Slapstick, que en inglés significa algo así como “payasada”.

Charles se inventó un personaje, un “vagabundo elegante” con bigotillo, zapatones, bastón y bombín; un pobre hombrecillo al que le pasaban muchas cosas, casi nunca buenas. Y así se convirtió en uno de los actores más famosos del mundo. Además de interpretar, enseguida se puso a escribir y dirigir sus propias películas. Y hasta componía la música para ellas. Hizo muchas: primero historias cortas y luego películas más largas con muchos mensajes para la gente. Porque, aunque sus películas eran mudas, a Chaplin no le hacían falta las palabras para que el mundo entendiera todas las cosas que él quería contarles. Y él tenía muchas cosas que contarles: por ejemplo, que no le parecía bien que muy pocos sean muy ricos y vivan muy bien ganando un montón de dinero con el trabajo de mucha gente que, sin embargo, no tenía ni para comer. Eso lo cuenta en una película llamada Tiempos modernos. O que todas las personas deben ser libres, por encima de todas las cosas. Eso lo dice su personaje de El gran dictador.

Esto no le gustaba mucho a la gente que tenía poder y dinero y por eso empezaron a perseguirle. Intentaron que no hiciera más películas e, incluso, quisieron meterle en la cárcel. Un día, aprovechando que Chaplin tuvo que viajar a Londres para el estreno de una de sus películas, las autoridades de Estados Unidos no le dejaron volver. Aunque a él tampoco le quedaban muchas ganas. Cansado, asustado y con gran pena, Chaplin dejó los Estados Unidos y se fue a vivir a Suiza para siempre.

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